Educando con amor

Los primeros siete años de vida de los niños son muy importantes para aplicar una disciplina positiva, donde los podamos guiar en su desarrollo de una manera firme pero respetuosa y afectiva.


El interés primordial de la crianza, consiste en que los niños adquieran una disciplina positiva y puedan lograr las metas del desarrollo humano (autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, salud, solidaridad y espiritualidad). Los primeros siete años de vida son los más importantes para educar con amor, ya que es en esta época donde se define la formación de los hijos. Aquí te daremos algunas recomendaciones para que logres una disciplina positiva, evitando el autoritarismo y el maltrato, pero también la sumisión. Ambos extremos son malos, y como adultos debemos llegar a un equilibrio.

Consejos para una disciplina positiva

- No maltrates física ni emocionalmente. Esto dejará secuelas negativas y no enseñanzas.

- Papá y mamá deben estar siempre de acuerdo y tener coherencia entre el decir y el hacer, ésto genera credibilidad en los niños.

- La mejor estrategia de enseñanza es el ejemplo.

- Sé congruente cumpliendo lo que prometas.

- Evita insultar o etiquetarlos con adjetivos.

- Corrige la acción inadecuada y no desvirtúes al niño que la realiza. Por ejemplo: ¿Por qué eres hoy eres tan grosero, si eres muy educado?

- Algunas acciones no apropiadas pueden ser ignoradas para no retroalimentarlas, sin embargo, otras requieren una consecuencia o un castigo. Puedes acudir a una consulta de crianza con tu pediatra o psicólogo, quien te orientar en el proceso.

Para una disciplina positiva, concreta con tu pareja un manual de acuerdos para las acciones que requieran de retroalimentación. Este debe constar de tres partes: Comportamiento / Frase de abordaje sin adjetivos calificativos / consecuencia.

Dichos acuerdos deben realizarse en pareja, ser respetados y revisados con el tiempo, para así aprender de los errores y aplicar una disciplina con amor. “Dame los primeros 7 años de la vida de un niño o una niña y te diré el hombre o la mujer que será mañana”.